Los miedos son como un laberinto diseñado a medida por el inconsciente. Cualquiera que sea su forma, enfrentar el miedo es un drama épico por excelencia. Es una historia dicotómica clásica entre la luz y la oscuridad, entre la perdición y la esperanza. Por ello resulta coherente decir que la monumental primera novela del estadounidense Mark Z. Danielewski, “La Casa de Hojas” es una historia de horror y amor a la vez. Leer “La Casa de Hojas”, de hecho, es enfrentarse a un laberinto lleno de miedos, porque parece estar deliberadamente escrita con señales de advertencia para espantar a un lector miedoso. Su estructura narrativa alterna 3 historias: la de un intrépido fotoperiodista retirado llamado Will Navidson y su familia, quienes en la década de los 90’s se mudan a una casa en cuyo interior aparece un pasillo que lleva a un oscuro y aparentemente infinito laberinto, estos acontecimientos los capturan en un corto-documental titulado “El Expediente Navidson” que varios años después alcanza cierta fama underground tras considerarlo como un mockumentary; pero las imágenes resultan ser tan insólitas que se vuelven material de análisis para miles de estudiantes de cinematografía. Una de las personas que analizan esta cinta es un anciano intelectual con el pseudónimo de Zampano, quien muere sin haber publicado el escrito bajo el título de “La Casa de Hojas”. Este trabajo es encontrado después por un joven tatuador de Los Ángeles de nombre Jhonny Truant, a quien la lectura y corrección del análisis de Zampano lo sumerge en un trance profundo que amenaza por destruirlo. El resultado de todo esto es una sátira a los trabajos académicos donde se hacen observaciones sobre las observaciones, con notas de página mucho más extensas que la obra analizada, de tal manera que el lector temeroso solo ve a la entrada de este infierno un cartel donde está escrito: “Abandone toda esperanza aquel que entre aquí”. Sin embargo, una vez dado el primer valiente paso, el lector caerá en la cuenta de que detrás de este frio laberinto de letras –impecablemente diseñado- se esconde una historia muy humana en la que los personajes luchan, cada cual en su propio frente, contra sus propios terrores. En medio de todas estas batallas introspectivas se encuentran Will Navidson y su esposa Karen Green, quienes en la búsqueda de un sitio para estar juntos encontraron un espacio inmenso que los separa más allá de las fronteras físicas. Es su amor el que deberá servir como antorcha para guiar a uno de ellos a encontrar al otro, atravesando este laberinto que se ha materializado en el seno de su intimidad destruyendo incluso a sus seres amados. Mientras, el joven Truant será perseguido por su propio monstruo, que pretende desgarrar sus entrañas desde adentro y en los preparativos para esta merienda lo alejará de todo ser humano que pudiera salvarlo, tal cual fue el destino de Zampano. Hemos entendido mal la historia del Minotauro, el monstruo es y siempre ha sido el espacio que nos separa de comprenderlo. No es de sorprender por qué esta obra se ha ganado un espacio entre los fanáticos de las series de culto, pues resulta excitante pensar en que Danielewski estructuró también “La Casa de Hojas” para que se escribieran muchas otras interpretaciones, metiendo al lector en el juego de analizar a quien analiza la obra que nos confunde, dejando entrar con ello a los demonios, algunos de los cuales quizás estuvieron aquí a mi lado mientras escribí esto.
